Toxina Botulínica (Botox)

 Es una sustancia, proteína purificada, que se inyecta en dosis mínimas y controladas en los músculos de la expresión de la cara para relajarlos, consiguiendo la prevención y tratamiento de las arrugas dinámicas (entrecejo, frente, patas de gallo, arrugas “bunny” de la nariz), muy marcadas en algunas personas.

Normalmente se utiliza la Toxina Botulínica tipo A, que tiene menos problemas colaterales que las demás, consiguiendo:

 

  • Una relajación de la expresión de forma inmediata, quitando agresividad en la mirada en algunos de sus aspectos (ceño fruncido, enfado, etc.).
  • Las arrugas se atenúan y la piel se tonifica con la relajación de los músculos faciales, con lo que el rostro gana luminosidad y se hace más agradable
  • Otros muchos trastornos pueden corregirse o atenuarse con la toxina botulínica, pues se producen por el aumento de actividad de ciertos músculos: bruxismo y espasmos musculares, estrabismo, sonrisa gingival excesivamente alta, algún tipo de migrañas,  fibromialgias reumáticas y  lumbalgias.
  • Tratamiento de la HIPERHIDROSIS (exceso de sudoración) axilar y palmo – plantar.

Los EFECTOS se empiezan a notar a los pocos días, siendo plenos a las dos semanas y desaparecen poco a poco en 5-6 meses. Tras su aplicación se puede volver a una vida normal.

En IUME hacemos una valoración personalizada del rostro del paciente, su musculatura y expresividad, seleccionando el tratamiento más adecuado que procure una armonía y rejuvenezca el rostro sin modificar la expresión natural. Buscamos resultados totalmente naturales.